Durante una reunión en la Casa Blanca, el presidente chino Xi Jinping y el mandatario estadounidense Donald Trump acordaron ampliar el diálogo sobre inteligencia artificial, reconociendo que el riesgo de competencia entre ambas potencias no cancela sus intereses compartidos.
Xi planteó que China y Estados Unidos, como protagonistas principales en el desarrollo de la IA, están mejor posicionados para cooperar y compartir fortalezas que para desconfiarse mutuamente. Ambos países asumieron el compromiso de mantener conversaciones abiertas sobre los riesgos y beneficios de estas tecnologías.
Un eje central del acuerdo es la preservación del control humano en los sistemas de inteligencia artificial. Ambos líderes enfatizaron que el desarrollo debe estar orientado al beneficio de la humanidad y garantizar que la tecnología no sea desviada de sus usos legítimos.
Xi destacó que tanto Washington como Pekín tienen la capacidad y la responsabilidad de gestionar estas tecnologías en favor del bienestar común, subrayando la necesidad de evitar su abuso y mantenerlas al servicio del progreso colectivo.




