Una colisión entre trenes de alta velocidad en la zona de Toledo dejó 68 personas muertas el miércoles pasado. El choque ocurrió cuando un tren AVE embistió por detrás a otra formación de Iryo que estaba detenida. El impacto provocó el descarrilamiento de varios vagones, dos de los cuales cayeron por un terraplén.
A raíz de la tragedia, miles de manifestantes se congregaron frente a la sede del Ministerio de Transporte en Madrid para exigir la renuncia del titular de la cartera, Oscar Puente. La protesta, organizada por el partido Falange, centró sus críticas en la responsabilidad política por el accidente.
Los asistentes también dirigieron sus cuestionamientos hacia el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez. Durante la concentración en el paseo de la Castellana, la policía utilizó gas pimienta y realizó cargas contra algunos manifestantes, acordonando el sector para contener la concentración.
Según las primeras investigaciones, el choque se debió a un error de los operadores ferroviarios. El accidente obligó a interrumpir los servicios ferroviarios entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía.




