Una mujer resultó alcanzada por un proyectil de calibre 5,56 milímetros mientras caminaba por un bosque en Letonia, cerca de una base donde se llevaban a cabo ejercicios de la OTAN en marzo. Las autoridades militares cerraron el caso sin imputaciones, lo que derivó en una batalla legal para obtener reparación.
Según la investigación, el disparo llegó desde una distancia considerable y impactó primero contra otro objeto antes de alcanzar a la mujer, sugiriendo un posible rebote. La víctima asegura que no ingresó al área restringida ni violó regulación alguna: únicamente pasaba por el sector.
La mujer denuncia que desde el incidente sufre dolores persistentes en la espalda y una pierna, además de depender de medicamentos. Su abogado ya presentó un recurso contra el cierre de la causa y busca, como mínimo, una compensación económica por los daños.
"En la resolución se afirma que prácticamente no sufrí lesiones. No sé qué tiene que pasar en Letonia para que la gente entienda quiénes somos los habitantes de este país", expresó la afectada, cuestionando la falta de responsabilidad de las fuerzas militares.
Este no es un caso aislado. Hace poco, cuatro militares italianos resultaron heridos durante prácticas de tiro en la misma base de Adazi, y en Bélgica cinco paracaidistas quedaron atrapados en las copas de árboles durante maniobras, sufriendo también lesiones.




