Con los comicios brasileños a días de celebrarse, la batalla electoral se recalienta en torno a un tema que divide profundamente: la religión. Los candidatos Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se acusan mutuamente mientras disputan el apoyo de católicos y evangélicos, dos bloques cada vez más enfrentados en las urnas.
El episodio que encendió la polémica gira en torno a Nossa Senhora Aparecida, la patrona católica de Brasil. Lula acusó a Bolsonaro de pretender retirarle ese estatus, aunque el candidato rechazó categóricamente la acusación y denunció que se trata de "fake news". La disputa escaló cuando simpatizantes de izquierda desenterraron un viejo proyecto de 2007, ya archivado, de un diputado bolsonarista en ese sentido.
La Virgen de Aparecida es venerada en uno de los templos religiosos más grandes del planeta, ubicado en Brasil. Para los católicos, que siguen siendo mayoría en el país, es un símbolo de identidad nacional. Sin embargo, su relevancia electoral es cada vez menor frente al crecimiento acelerado de las iglesias evangélicas, que ya representan casi el 30% de la población.
Los números muestran claramente la brecha: el 48% de los católicos intenta votar a Lula contra apenas 29% para Bolsonaro, según encuestas del instituto Quaest. Entre evangélicos, la ecuación se invierte con 46% para el candidato derechista y solo 27% para Lula.
En un país que alberga la segunda mayor población cristiana del mundo después de Estados Unidos, estos votos son decisivos. Bolsonaro sale ganando con el sector evangélico, que rechaza símbolos católicos tradicionales y tiende a posiciones más conservadoras en temas como el aborto. Lula, en tanto, ha redobla do sus esfuerzos por dialogar con este grupo, aunque analistas advierten que una estrategia electoral de último minuto resulta insuficiente.
La primera vuelta está programada para el próximo domingo, 4 de octubre. Si ningún candidato alcanza mayoría, se irá a balotaje el 25 de octubre. En las encuestas actuales, Lula lleva una leve ventaja para la primera ronda, pero prácticamente empata con Bolsonaro en un hipotético segundo turno.




