Un depósito de la Organización Mundial de la Salud en la ciudad ucraniana de Dnipró fue alcanzado y destruido en un ataque el viernes pasado, según informó el director general de la agencia, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
El almacén guardaba suministros médicos de emergencia destinados a centros de salud en la línea del frente. Aunque la estructura fue eliminada, no hubo víctimas fatales en el lugar. Un equipo de la OMS logró evacuar 130 de aproximadamente 300 palés de medicinas antes del impacto.
El incidente se suma a un patrón preocupante: desde el inicio de la invasión rusa hace dos años y medio, la OMS ha registrado más de 3.148 agresiones contra servicios de salud en Ucrania, ejecutadas principalmente con armas pesadas.
La noche del sábado y madrugada del domingo fueron particularmente intensas. En Járkov, un ataque con drones dejó dos muertos y destruyó cuatro pisos de un edificio residencial. Del otro lado, una incursión ucraniana sobre la localidad rusa de Bélgorod causó tres fallecidos, entre ellos menores de edad.
Ghebreyesus fue claro en su mensaje: "Los ataques contra los servicios de salud deben cesar. De lo contrario, se priva a la población de atención médica vital. Incluso las guerras tienen reglas. Una de ellas es que la salud debe estar protegida".




