El Gobierno enfrenta dificultades para avanzar con su proyecto de reforma electoral en el Senado. Los diez legisladores radicales resultan clave para conseguir los votos necesarios, pero buena parte de ellos rechaza las propuestas del oficialismo.
La iniciativa busca eliminar las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias) e introducir un sistema de colectoras en la boleta única de papel. Sin embargo, la mayoría de los senadores de la UCR prefiere mantener las elecciones primarias tal como existen hoy.
El Ejecutivo necesita 37 votos para aprobar la reforma. Con solo 21 miembros propios, debe conseguir el respaldo de 16 legisladores adicionales. Solo la UCR podría aportar ese número, lo que pone a los radicales en una posición negociadora central.
Dentro del bloque radical hay divisiones. Algunos abren la puerta a que las PASO dejen de ser obligatorias; otros se niegan rotundamente. El tema de las colectoras genera particular resistencia.
El presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales, Agustín Coto, espera retomar debates en agosto si logran consensos. Mientras tanto, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, negocia en julio con gobernadores y legisladores aliados para encontrar acuerdos.
Entre los radicales, senadores como Maximiliano Abad (Buenos Aires) se niegan a ceder en el tema PASO. Los gobernadores radicales de Mendoza y Chaco muestran mayor predisposición a analizar las propuestas oficialistas, aunque sin confirmar respaldo definitivo.




