El canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa Carlos Presti viajan este viernes a Ushuaia para inspeccionar el predio donde se construirá la Base Naval Integrada, un proyecto que el Gobierno retoma después de pausarlo en 2023.
La obra, detenida durante el primer año de la gestión actual, requiere una inversión estimada entre 400 y 500 millones de dólares. Por ahora, se asignaron 142 millones, lo que cubre apenas el 30% del costo total. El Ejecutivo aún debe resolver de dónde saldrá el 70% restante.
El proyecto busca convertir la provincia en un centro logístico estratégico para el Atlántico Sur y la Antártida. Según el vocero presidencial Adrián Ravier, se trata de una iniciativa con fines operativos y científicos, sin carácter bélico.
La delegación, que también incluye a los jefes del Estado Mayor Conjunto y de la Armada, será recibida por el gobernador Gustavo Melella. El viaje genera expectativa política, ya que la relación entre el Gobierno nacional y la administración fueguina fue distante en los últimos años.
En el predio, los funcionarios recibirán una exposición sobre la estrategia argentina en Malvinas y la proyección antártica, seguida por un recorrido técnico del sitio.




