Una carta oficial de enero de 1833 narra en detalle lo que sucedió cuando una corbeta británica llegó a las Islas Malvinas para tomar posesión del territorio. El gobernador bonaerense Juan Ramón Balcarce envió el documento a su colega tucumano Alejandro Heredia poco después del desembarco en Puerto Soledad.
El relato se basa en el parte que redactó José María Pinedo, comandante de la goleta Sarandí que estaba en las islas cuando apareció la corbeta HMS Clio británica. Según describe Balcarce, el 2 de enero el comandante inglés John Onslow se presentó ante Pinedo y le exigió que izara la bandera británica en 24 horas y desalojara a las tropas y habitantes.
Pinedo rechazó la orden al principio. Argumentó que no podía aceptar esa decisión sin instrucciones expresas del Gobierno argentino. Durante los días siguientes, continuó protestando ante Onslow y pidió que se demorara la orden. Pero el comandante británico respondió que contaba con fuerzas suficientes y refuerzos en camino, por lo que Pinedo podía hacer lo que le pareciera.
La carta de Balcarce califica los hechos como una "nueva escandalosa agresión" en contra del pabellón argentino y lesiva de los derechos de la República. El gobernador señala que resultaba especialmente grave porque Argentina y Gran Bretaña mantenían relaciones de amistad y comercio, lo que contradecía las protestas amistosas que hasta entonces había recibido la Argentina.
Finalmente, Pinedo abandonó las islas pero ordenó que no se arriara la bandera argentina. Luego dejó instrucciones para que Juan Simón se hiciera cargo del establecimiento. Poco después, tropas británicas desembarcaron en Puerto Soledad, izaron la bandera británica y arriaron la argentina que permanecía en el lugar. Balcarce expresó en la misiva que Buenos Aires reclamaría reparación por lo que consideraba una violación de derechos.




