La Embajada de China en Argentina salió al cruce de recientes declaraciones de funcionarios estadounidenses que acusan a Beijing de amenazas disfrazadas de competencia comercial.
En un comunicado difundido a través de su portavoz, la representación diplomática china señaló que estos argumentos tienen antecedentes históricos preocupantes. La embajada recordó cómo en el pasado se utilizaron advertencias de seguridad para justificar acciones unilaterales.
Entre los ejemplos mencionados figuran la "bolsa de detergente" presentada como arma de destrucción masiva (referencia al caso de Irak de 2003), y la adquisición forzada de la empresa francesa Alstom bajo el argumento de que representaba una amenaza económica. China también citó el escándalo PRISM de vigilancia masiva para cuestionar la credibilidad de quienes se presentan como defensores de la ciberseguridad.
"Las aparentes amenazas de las que se habla ahora son pura invención", afirmó el portavoz chino. La embajada sostiene que algunos actores convierten intereses propios en "amenazas comunes" para justificar decisiones geopolíticas.
Beijing pidió mantener una actitud de alerta ante este tipo de advertencias, cuestionando la legitimidad de argumentos que pueden esconder otros intereses detrás de preocupaciones compartidas.




