La Corte Suprema de Estados Unidos autorizó al gobierno de Trump a utilizar el sistema SAVE, una base de datos federal que contiene información sobre ciudadanía y estatus migratorio, para revisar los padrones electorales en busca de personas que no sean ciudadanas estadounidenses.
La decisión revirtió un fallo anterior que había prohibido la expansión de este programa, alegando que violaba la privacidad de los ciudadanos. El sistema SAVE (Verificación Sistemática de Extranjeros para la Obtención de Beneficios) fue creado en 1986 originalmente para que autoridades verificaran la ciudadanía de quienes solicitaban beneficios públicos.
Según el fallo de la Corte, una ley federal de 1996 autoriza al Departamento de Seguridad Nacional a solicitar información sobre ciudadanía e inmigración a otras agencias, que están obligadas a responder. El uso del sistema por parte de los estados es voluntario, pero 27 estados ya lo emplean para controlar los registros de votantes.
El riesgo de errores
Los críticos del sistema advierten sobre su precisión. En el condado de Travis, Texas, autoridades encontraron que al menos 10 de cerca de 100 personas inicialmente señaladas como no ciudadanas eran en realidad estadounidenses. Desde que comenzaron las verificaciones, solo tres no ciudadanos fueron acusados de votar ilegalmente en ese estado.
La jueza Ketanji Brown Jackson, una de los tres magistrados que votaron en disidencia, alertó que un mal uso del sistema podría terminar afectando el derecho al voto de personas habilitadas para votar.
Limitaciones del fallo
La Corte Suprema aclaró que la legislación electoral federal prohíbe realizar "purgas masivas" de los padrones en las semanas previas a una elección, lo que limitará el alcance de esta resolución en los próximos comicios.




