La justicia brasileña investiga al exsenador Flávio Bolsonaro en tres frentes distintos por presuntos delitos de corrupción, blanqueo de capitales y evasión fiscal. Las causas apuntan a operaciones financieras irregulares que habrían buscado ocultarse mediante empresas pantalla y movimientos de dinero de origen dudoso.
El caso del banquero Daniel Vorcaro
La primera investigación vincula a Bolsonaro con el banquero Daniel Vorcaro, dueño del Banco Master, actualmente en prisión por corrupción y fraude. Se le acusa de haber solicitado fondos a Vorcaro para financiar un documental sobre su padre, Jair Bolsonaro, quien cumple condena domiciliaria por intento de golpe de Estado.
Inicialmente Flávio negó tener relación con el banquero, pero reportajes posteriores revelaron que negoció directamente la transferencia de al menos 24 millones de dólares para la producción. La Policía Federal brasileña investiga el origen de esos fondos y si existieron operaciones de lavado de dinero.
Conexión con abogado y plataformas de apuestas
La segunda causa involucra al abogado Willer Tomaz, cercano a Bolsonaro, bajo sospecha de blanqueo de dinero a través de empresas de apuestas y plataformas de pago. La justicia decomisó su celular y halló transacciones financieras sospechosas, documentos personales de Flávio en su nube de datos y fotos del exsenador.
Los análisis mostraron que Bolsonaro tenía acceso de usuario maestro a la cuenta bancaria de una de las empresas holding de Tomaz, lo que le permitía importante control sobre las operaciones. El viernes pasado, los tribunales congelaron activos del abogado, cancelaron sus pasaportes y suspendieron sus empresas. Tomaz abandonó Brasil el 21 de agosto sin registrar regreso.
Los investigadores rastrearon comunicaciones entre ambos a través de aplicaciones con mensajes que se borran automáticamente.




