Neuquén capital atraviesa un momento de expansión inmobiliaria sin precedentes: hay 100 edificios en construcción, 40 proyectos urbanísticos en trámite y se proyectan más de 400.000 metros cuadrados de nuevas superficies para 2026. Pero ese crecimiento también representa un desafío: la provincia tuvo que comprometerse con una inversión de más de 287.000 millones de pesos para que el agua y el saneamiento no queden rezagados.
El gobernador Rolando Figueroa presentó el plan junto a la ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, Leticia Esteves, y autoridades del Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS). El movimiento es urgente: mientras la inversión privada en construcción ronda los 800 millones de dólares anuales, plantas de tratamiento y redes cloacales están llegando a sus límites de capacidad.
El cuello de botella más crítico es la Planta de Tratamiento Tronador, que hoy funciona al máximo de su capacidad y no puede recibir nuevas conexiones cloacales. La ampliación de esta planta, con inversión de 62.210 millones de pesos, es central para desbloquear nuevos desarrollos en la ciudad.
En agua potable, la provincia destinará 72.837 millones de pesos para ampliar el sistema Mari Menuco, instalar una cisterna de 500 metros cúbicos en Toma Norte y expandir acueductos en distintos sectores. A eso se suma el proyecto Nexo IV: casi 52.400 millones de pesos para 9,16 kilómetros de acueducto principal con gravedad y una reserva de 5.000 metros cúbicos en Santa Genoveva. Con esa obra se beneficiarían 377.000 habitantes.
El plan también incluye intervenciones en 31 sectores de Neuquén capital, mejorando acceso a servicios básicos para unas 8.000 familias. Sin estas obras, la provincia advertía que infraestructura pública no seguiría el ritmo del boom constructivo que vive la capital.




