La Selección argentina desactivó cualquier plan de festejo masivo tras la derrota en la final del Mundial 2026 ante España. Ni regreso triunfal, ni acto en Casa Rosada, ni encuentro público con sus jugadores.
Los futbolistas dejaron el estadio sin hablar con la prensa, visiblemente afectados por el resultado. Lionel Scaloni fue quien rompió el silencio ante los periodistas: "Estoy yo acá porque los chicos no quieren hablar y es comprensible".
La delegación argentina se dividió de inmediato. Una parte regresará a Buenos Aires, pero los principales referentes no viajarán: Messi y De Paul se fueron directo a Miami a reunirse con sus familias. Romero, Enzo Fernández, Lautaro Martínez, Julián Álvarez y Nicolás Paz volarán a Europa para reincorporarse a sus clubes.
El Gobierno había anunciado que declararía feriado nacional para recibir a los campeones, pero quedó supeditado a los planes de la AFA. En las próximas horas le comunicarán oficialmente que no habrá celebración masiva.
Sin Messi como figura central, la idea de organizar un acto público perdió toda tracción. La camiseta argentina vuelve a casa, pero esta vez sin la euforia de otros tiempos.




