A medida que la morosidad alcanza máximos históricos en el país, un nuevo informe revela que durante el primer trimestre de este año más de la mitad de los hogares urbanos tuvo que recurrir a algún tipo de financiamiento para cubrir sus gastos.
Según datos de la Fundación Encuentro, el 58,7% de las familias en zonas urbanas pidió dinero prestado entre enero y marzo de 2026. Aunque es un número preocupante, no es el pico de la serie: ese récord data de hace algunos años, cuando llegó al 61,6%.
El acceso al crédito no es parejo. Los hogares con niños a cargo fueron los más activos en buscar financiamiento: casi 63 de cada 100 pidieron prestado, contra poco más de la mitad en casas sin menores.
La estabilidad laboral marca una diferencia crucial. Quienes tienen trabajo formal accedieron al crédito con más facilidad: 7 de cada 10, mientras que en sectores informales apenas superan el 55%.
Los números también muestran la brecha social. Entre los hogares de mayores ingresos, 7 de cada 10 se financian —muchas veces para compras discrecionales—. En cambio, en familias de menores recursos, 6 de cada 10 piden dinero prestado por necesidad, simplemente para llegar al mes siguiente.
Geográficamente, el Noroeste concentra los mayores niveles de endeudamiento, con casi 7 de cada 10 habitantes recurriendo a créditos.
El informe también detalla que una de cada tres familias se financia con compras "fiadas" o tarjeta, mientras que dos de cada diez combinan múltiples modalidades de deuda.




