El candidato izquierdista Roberto Sánchez, tras perder la segunda vuelta electoral en Perú frente a Keiko Fujimori, cuestionó la legitimidad del nuevo gobierno y anunció la conformación de un movimiento para restaurar la democracia en ese país.
Durante una conferencia de prensa en su sede partidaria, Sánchez aseguró que su agrupación obtuvo apoyo de más de nueve millones de votantes y subrayó que ganó en 16 de las 24 regiones peruanas. Argumentó que hubo irregularidades en el proceso electoral, especialmente en los cambios de procedimiento para el conteo de votos desde el exterior realizados días antes de la segunda vuelta.
El dirigente presentó una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por lo que considera una manipulación electoral. Consideró que el gobierno de Fujimori "nace con profunda desconfianza y rechazo en la mayoría de territorios peruanos".
Sánchez planteó exigencias al nuevo gobierno: investigar las muertes en las protestas antigubernamentales de 2022 y 2023, derogar lo que llama "leyes pro crimen" aprobadas recientemente, y liberar al expresidente Pedro Castillo.
"Mientras no haya consideración de estas medidas urgentes no le creemos nada, no le tenemos confianza", expresó, señalando que su movimiento continuará con movilizaciones hasta lograr justicia y soberanía.



