Hoy se cumplen 176 años de la muerte del general José de San Martín, el militar que cambió el curso de América del Sur al cruzar los Andes y llevar la independencia a Argentina, Chile y Perú. Su legado trasciende los libros de historia: sigue presente en la vida cotidiana de Neuquén.
Aunque los caminos de aquella gesta épica no atravesaron directamente el territorio que hoy es la provincia, la impronta del Libertador echó raíces profundas en estas tierras. Su nombre marca la geografía: desde la ciudad de San Martín de los Andes, en plena cordillera, hasta monumentos, plazas, calles y escuelas dispersas por toda la provincia.
En el corazón de la ciudad de Neuquén, el monumento al general San Martín se alza como una de las referencias más reconocibles de la capital. La estatua ecuestre del Libertador, con su mirada al horizonte, se convirtió en mucho más que un homenaje: es un espacio donde la comunidad se reúne en momentos de importancia. Actos, manifestaciones, encuentros multitudinarios—cuando algo conmueve a Neuquén, sus habitantes suelen dirigirse hacia ese lugar.
San Martín permanece en la identidad de los neuquinos a través de valores que su vida encarnó: planificación, austeridad, esfuerzo y disposición a poner el bien común por encima de ambiciones personales. Cada generación reinterpreta esa memoria, manteniéndola viva no como reliquia del pasado, sino como parte activa del presente.




