La escalada de ataques entre Rusia y Ucrania dejó al menos siete víctimas fatales durante el fin de semana, mientras ambos países continúan con operaciones militares ofensivas en el territorio contrario.
En territorio ruso, las fuerzas defensivas rusas reportaron derribar 645 drones ucranianos el sábado. Los ataques afectaron infraestructura industrial en el sur del país, con particular impacto en el distrito de Séversky, donde tres personas murieron y dos resultaron heridas. El ataque dejó también 26 mil personas sin acceso a electricidad tras daños en las líneas de alta tensión cercanas a vías férreas.
Ucrania confirmó haber bombardeado la refinería de Ilsky en la región rusa de Krasnodar, instalación con capacidad de procesar 6,6 millones de toneladas anuales de petróleo. El ataque provocó un incendio en las instalaciones, según informó el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas ucraniano.
Por su lado, Rusia lanzó 173 drones contra territorio ucraniano el viernes. Uno de esos ataques fue mortal: dos mujeres, identificadas como Liudmila y Vasilina, murieron sepultadas bajo los escombros de un edificio en Zaporiyia, según comunicó el jefe de la administración regional Mijailo Semikin.




