Las principales organizaciones judías de Argentina —el Congreso Judío Latinoamericano (CJL), AMIA y DAIA— se reunieron en Buenos Aires para celebrar el inicio del año nuevo hebreo 5787 con un mensaje claro: construir una sociedad sin odio ni discriminación.
El encuentro en La Rural convocó a más de 300 personas, entre ellas autoridades nacionales, legisladores, diplomáticos de más de una decena de países y representantes de diferentes credos religiosos. Claudio Epelman, director ejecutivo del CJL, abrió la ceremonia con un deseo compartido: "que juntos seamos capaces de fortalecer la convivencia entre las personas".
Osvaldo Armoza, presidente de AMIA, enfatizó la importancia de seguir construyendo "una sociedad más abierta, respetuosa y tolerante". Por su parte, Mauro Berenstein, titular de DAIA, reflexionó sobre la necesidad de tender puentes en lugar de levantar muros, como forma de generar espacios de diálogo y entendimiento.
La ceremonia incluyó símbolos tradicionales de Rosh Hashaná: manzanas con miel y el sonido del shofar, instrumento de más de 3.000 años que en la tradición judía convoca a la reflexión y al cambio personal.
Entre las autoridades presentes, Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño, afirmó que "en nuestra ciudad el antisemitismo no tiene lugar" y destacó que la convivencia debe defenderse día a día. Ricardo Lorenzetti, ministro de la Suprema Corte de Justicia, subrayó el rol del Poder Judicial en defender los valores fundamentales de la sociedad.
El encuentro contó con participación diplomática de Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, Brasil, Israel, Francia, España y otros países, además de representantes de la Iglesia Católica y comunidades islámica y evangélica, reflejando un espacio de diálogo interreligioso.




