Israel informó que completó la demolición de sistemas de infraestructura subterránea desarrollados por Hezbolá en la zona sur del Líbano, específicamente en la cresta de Ali al-Taher.
El primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz afirmaron en un comunicado conjunto que se trata de infraestructura militar estratégica construida durante dos décadas con financiamiento y planificación de Irán. Según las fuerzas militares israelíes, la red de túneles contenía ocho rutas subterráneas con una extensión total de 5.400 metros, además de decenas de drones explosivos, ametralladoras, misiles antitanque y cientos de minas.
Las autoridades israelíes sostienen que esta operación les permitió asumir control operativo completo sobre la zona, tanto en superficie como en profundidad. El ejército israelí indicó que continuará desplegado en lo que denomina su "Zona de Seguridad" en el sur libanés para evitar que Hezbolá realice operaciones contra civiles israelíes.
Un acuerdo trilateral firmado en junio entre Líbano, Israel y Estados Unidos contemplaba que Israel transfiriera la seguridad de la zona al ejército libanés. Hasta el momento, Israel se ha negado, argumentando que solo lo hará cuando Hezbolá entregue la totalidad de su armamento y desaloje los territorios.




