El USS George Washington se dirige a Medio Oriente para relevar al USS Abraham Lincoln, que lleva más de 250 días en la región en operaciones vinculadas al conflicto con Irán. El portaaviones fue avistado esta semana atravesando el estrecho de Malaca, que conecta los océanos Pacífico e Índico, confirmó la Armada estadounidense.
El relevo ocurre mientras emergen reportes sobre deterioradas condiciones a bordo del Lincoln: escasez de suministros, contaminación del agua, problemas de plomería y afectaciones en la salud mental de la tripulación. Un senador estadounidense advirtió que el buque pasó 200 días sin hacer escala en puerto alguno, un récord de permanencia continua en el mar.
Paralelamente, Washington intensifica la presión económica. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció que su país aplicará contra Irán medidas de aislamiento económico "nunca antes vistas en la historia". Entre estas acciones figuran bloqueos de cuentas bancarias, congelamiento de criptomonedas y activos iraníes en todo el mundo, además del corte de pagos a autoridades de Teherán.
La campaña se articula en dos frentes: la "Operación Furia Épica", iniciada el 28 de febrero como operación militar conjunta con Israel, y lo que Bessent denominó "Furia Económica", que incluye el mantenimiento del bloqueo del estrecho de Ormuz, una ruta comercial crítica.
Los costos militares también son significativos: según reportes, Estados Unidos perdió aproximadamente el 25 % de sus drones MQ-9 Reaper en la región, representando pérdidas estimadas en más de 1.300 millones de dólares.




