Una propuesta nacional busca que los adultos mayores internados en residencias geriátricas no tengan que separarse de sus perros y gatos. La iniciativa toma como referencia la norma que rige en Buenos Aires desde 2013 y se expande hacia otras ciudades como Mar del Plata.
Según explicó Matías Tomsich, secretario general del Sindicato de Trabajadores Caninos, los estudios demuestran que la convivencia con mascotas reduce el estrés, disminuye la necesidad de medicamentos y estimula la socialización entre residentes. "Las familias son multiespecie; separar a un abuelo de su mascota es separarlo de su familia", afirmó.
El beneficio no es solo para los adultos mayores. Un relevamiento presentado en el Congreso Argentino de Gerontología y Geriatría indicó que el 88% del personal de salud y asistencia aprueba la medida, porque los animales en las residencias disminuyen tensiones y mejoran el ambiente laboral.
Para que el proyecto funcione sin comprometer las finanzas de los geriátricos, el sindicato plantea que sea una política de Estado. Esto significaría que el gobierno asuma la contratación de paseadores y adiestradores profesionales que garanticen el cuidado adecuado de los animales.




