La delegación cubana abandonó la Asamblea General de las Naciones Unidas mientras el presidente estadounidense Donald Trump se dirigía a la asamblea. Los representantes de la isla dejaron sus asientos cuando Trump calificó a Cuba de "Estado fallido" y predijo el colapso de su sistema político.
Trump expresó que su administración busca un cambio fundamental en la situación de Cuba, asegurando que el Gobierno cubano enfrenta la mayor presión de su historia.
Desde Nueva York, el canciller cubano Bruno Rodríguez respondió a través de redes sociales, rechazando los términos usados por el presidente estadounidense. Rodríguez sostuvo que Cuba "no es una amenaza para Estados Unidos ni para ningún país" e insistió en el derecho de la isla a la independencia y soberanía.
El ministro cuestionó además el bloqueo económico que Washington mantiene contra Cuba desde hace más de seis décadas, argumentando que las medidas de presión causan daño a la población. "Ninguna falsedad puede negar ese hecho", escribió Rodríguez en X.
El presidente Miguel Díaz-Canel también se pronunció, acusando a Trump de recurrir a "mentiras" para justificar lo que calificó como "guerra económica genocida". Reiteró que su Gobierno seguirá defendiendo la libre determinación del pueblo cubano.
La intervención de Trump ocurre en medio de nuevas medidas de presión económica y financiera anunciadas por la actual administración estadounidense contra la isla caribeña.




