En Chos Malal, sobre la avenida Don Bosco, existe un templo que condensa más de un siglo de presencia religiosa en el norte neuquino. Se trata de la capilla Santo Domingo Savio, ubicada junto al cementerio local, que forma parte del patrimonio espiritual del Alto Neuquén y del Camino de la Fe, el corredor turístico que conecta más de 40 espacios religiosos en la región.
La capilla pertenece a la Parroquia María Auxiliadora y mantiene viva la obra de los salesianos en la Patagonia. Su advocación a Santo Domingo Savio —el joven discípulo de Don Bosco reconocido por su compromiso con la comunidad— refleja esa identidad religiosa que priorizó el acompañamiento de niños y adolescentes.
Dos altares, dos momentos de la historia
Lo que hace única a esta capilla es que conserva dos altares que cuentan la transformación de la liturgia católica. El primero, ubicado en el presbiterio, es el antiguo altar de la misa en latín: un retablo con arcos, columnas de estilo toscano y la imagen de Santo Domingo Savio en el centro. Este testigo material de la época anterior al Concilio Vaticano II convive con el segundo altar, construido décadas después por el padre Vicente Martínez con una sola piedra traída desde Tricao Malal.
El nuevo altar fue orientado hacia los fieles, reflejando los cambios litúrgicos que introdujo el Novus Ordo (1962-1965). Pocos templos en la región conservan ambos altares de manera simultánea, lo que permite observar cómo se transformó la práctica religiosa a lo largo del tiempo.
La arquitectura de la capilla es sencilla y funcional, con rasgos eclécticos y neoclásicos que priorizan el encuentro comunitario sobre la monumentalidad. En el costado se ubica el ambón de madera, desde donde se proclaman las lecturas en las celebraciones.
Los misioneros del Alto Neuquén
La historia de esta capilla es inseparable de la labor de los sacerdotes salesianos que recorrieron montañas y valles durante décadas, llegando a comunidades alejadas del centro urbano. Estos misioneros dejaron huella profunda en el norte neuquino, consolidando una presencia religiosa que perdura hasta hoy.




