El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se moviliza para conseguir la aprobación de una reforma que acortaría la jornada laboral a 40 horas semanales sin afectar los sueldos. El objetivo es cerrarla antes de las elecciones presidenciales del 4 de octubre.
La propuesta busca eliminar el régimen conocido como 6x1 —seis días de trabajo por uno de descanso— que actualmente rige en Brasil. Lula argumenta que los trabajadores merecen más tiempo para descansar, cuidar su salud y estar con sus familias.
El proyecto fue aprobado por la Cámara de Diputados a finales de mayo, pero quedó estancado en el Senado durante meses. Hace poco se destrabó después de que Lula retomara el diálogo con Davi Alcolumbre, presidente de la cámara alta.
El Gobierno logró que Omar Aziz, senador aliado del oficialismo, fuera designado como relator de la propuesta en la Comisión de Constitución y Justicia. Aziz indicó que presentará un informe el próximo jueves, aunque aún evalúa si mantendrá el texto original o introduce cambios.
El calendario es ajustado: el Congreso solo tiene una semana para votar, del 31 de agosto al 4 de septiembre, antes de que se realice la primera vuelta electoral.




