El partido por el Americas Rugby Championship entre Chile y Uruguay en Talcahuano terminó con victoria chilena (33-12), pero quedará en la memoria por los incidentes violentos en cancha y la grave lesión que sufrió el jugador chileno Emilio Shea.
Todo comenzó con un tackle tardío y frontal del uruguayo Joaquín Myszka sobre Shea. El árbitro revisó la acción, expulsó al jugador charrúa y allí escaló la tensión. Empujones, insultos y puñetazos se desataron entre los jugadores mientras los capitanes, Clemente Saavedra (Chile) y Lucas Bianchi (Uruguay), intentaban controlar la situación.
La consecuencia fue devastadora para Shea: sufrió una grave lesión ligamentaria en la rodilla derecha, con preliminar diagnóstico de rotura completa del ligamento cruzado anterior y del ligamento colateral medial. Una lesión que, en la mayoría de los casos, requiere cirugía y un largo proceso de recuperación.
El partido siguió adelante después de los incidentes, pero el episodio dejó un saldo amargo: una victoria manchada por la violencia en el campo y un jugador cuya temporada —o más— pende de un hilo.




