La Selección Argentina se clasificó para la final del Mundial 2026 tras derrotar a Inglaterra, y la celebración se extendió más allá de las canchas. En Buenos Aires, Cristina Kirchner salió al balcón de su domicilio en el barrio de Constitución para festejar junto a sus seguidores el triunfo histórico.
Un importante grupo de manifestantes se congregó frente al domicilio de la ex presidenta. Allí proyectaron la silueta de las Islas Malvinas en la fachada del edificio con la leyenda "son argentinas", vinculando el logro deportivo con el reclamo por la soberanía de las islas.
De esta manera, la militancia kirchnerista aprovechó el momentum del avance a la final para visibilizar la demanda histórica de Argentina sobre el archipiélago en disputa con el Reino Unido.




