El balance oficial de daños tras los dos sismos que azotaron Venezuela el 24 de junio alcanza cifras críticas. Según informó el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, murieron 3.811 personas y otras 16.740 resultaron heridas.
Las operaciones de rescate avanzaron con intensidad: se sacaron con vida a más de 6.400 personas del escombro. En el terreno trabajan más de 30.000 efectivos militares y de seguridad, junto a casi 29.000 voluntarios y brigadas internacionales.
La devastación material es extensa. Hay 17.907 personas sin hogar, 856 edificios dañados de los cuales 190 colapsaron completamente, y se registraron más de 1.100 réplicas desde el primer movimiento sísmico.
Las autoridades desplegaron 87 campamentos temporales para la población afectada. Hasta la fecha, asistieron a más de 86.000 familias, atendieron médicamente a cerca de 27.400 pacientes y distribuyeron más de 9.600 toneladas de alimentos junto a millones de litros de agua potable.




