La tensión en el Golfo Pérsico llegó a un punto crítico con intercambios de ataques entre Estados Unidos e Irán que afectan el transporte marítimo internacional.
Según el Comando Central estadounidense, fuerzas navales norteamericanas destruyeron cinco buques petroleros iraníes en represalia por intentos de ataque con misiles balísticos contra barcos de guerra estadounidenses, incluyendo un portaaviones y un destructor. Los tripulantes fueron evacuados antes de los ataques.
Por su parte, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán afirmó que atacó dos buques estadounidenses y ocho petroleros en el Golfo como respuesta. También reportó la captura de un dron no tripulado estadounidense en la entrada del Estrecho de Ormuz y confirmó ataques con misiles balísticos contra una base norteamericana en Jordania.
Los ataques ocurrieron en aguas cercanas a la isla iraní de Kharg, zona estratégica para el transporte petrolero mundial. Funcionarios estadounidenses indicaron que la campaña busca presionar la economía iraní, que depende fuertemente de las exportaciones de petróleo.
Las fuerzas navales estadounidenses lograron evadir los intentos de misiles iraníes y continuaron patrullando la región.




