Este domingo Brasil define quién gobierna hasta 2031 en una elección que tiene en vilo a toda América Latina. Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro cerraron sus campañas en las principales ciudades del país, llegando prácticamente empatados a la instancia decisiva.
El presidente Lula recorrió las playas de Copacabana en Río de Janeiro y luego San Pablo, donde convocó a multitudes. En declaraciones a la prensa, se mostró confiado: aseguró que mañana será reelegido para un segundo mandato presidencial.
Bolsonaro, por su parte, encabezó una caravana de motociclistas en Belo Horizonte y posteriormente se dirigió a Río, donde también fue aclamado por sus seguidores.
La diferencia de las estrategias fue clara: Lula enfatizó su gestión económica y social, mientras que Bolsonaro buscó captar a los indecisos y a los más de 33 millones de brasileños que se abstuvieron en la primera vuelta.
Según las encuestas más recientes, el escenario es prácticamente un empate técnico, aunque Bolsonaro lleva una mínima ventaja. En la primera vuelta se impuso con 47% de los votos contra 45% de Lula, un giro sorpresivo considerando que el actual presidente marcaba diez puntos de ventaja hace apenas un mes.
Aproximadamente 158 millones de ciudadanos están habilitados para votar en lo que será una de las elecciones más cerradas y significativas de la región en años recientes.




