Los dos terremotos que sacudieron el litoral central venezolano el 24 de junio dejaron casi 5.000 muertos y obligaron a trasladar a más de 20.000 personas a campamentos transitorios instalados en escuelas y otros edificios públicos.
En zonas como Caraballeda, en el estado de La Guaira, las viviendas quedaron destruidas. Familias enteras pasaron días en campamentos callejeros antes de ser reubicadas en lugares con mejor infraestructura. El Complejo Educativo José Gervasio Artigas, en Caracas, alberga ahora a 365 personas de 121 familias, incluyendo 150 niños y adolescentes.
Organización dentro de los campamentos
Milagros León, una de las damnificadas, contó que la escuela les ofreció condiciones mucho más dignas. "Nos han dado todas las comodidades, crearon espacios para los niños, nos proporcionan la comida", explicó.
La cocina del complejo está bajo supervisión del Instituto Nacional de Nutrición. María Román coordina a 25 personas que preparan desayunos, almuerzos y cenas balanceados. El equipo también realiza evaluaciones nutricionales a embarazadas y madres lactantes para ajustar sus menús.
Distribución de campamentos
El Gobierno designó instituciones públicas para respaldar cada campamento. En la escuela Artigas, el Banco del Tesoro es responsable de garantizar el funcionamiento. Caracas concentra 40 de los 106 campamentos instalados; La Guaira y Miranda tienen 28 cada uno, y Aragua 10.
Según cifras oficiales, casi 30.000 personas aún permanecen desaparecidas tras los sismos.




