La isla caribeña presentará en octubre ante la ONU un informe que documenta cómo las restricciones estadounidenses impiden la importación de combustible para generadores eléctricos y frenan proyectos de energía solar.
El Gobierno cubano denunció esta semana que el cerco energético impuesto por Washington ahoga la producción de electricidad. Según el canciller Bruno Rodríguez, con solo 100 millones de dólares —el monto que EE.UU. ofrecería como ayuda humanitaria— Cuba podría comprar combustible para mantener su generación eléctrica limitada apenas dos semanas.
Las sanciones estadounidenses impiden que Cuba compre diésel y fuel para los grupos electrógenos que reducirían los apagones. También bloquean la adquisición de paneles solares y baterías destinados a nuevos parques fotovoltaicos. Según Cuba, esto constituye un castigo colectivo contra su población y viola el Derecho Internacional.
El informe que presentará Cuba ante la Asamblea General de Naciones Unidas los días 27 y 28 de octubre documentará daños económicos por 8.083 millones de dólares en el período marzo 2025-febrero 2026, una cifra récord.
La orden ejecutiva firmada por el presidente estadounidense el 29 de enero intensificó las restricciones. Además de prohibir el envío de combustibles, amenaza con sanciones a las compañías navieras que transporten piezas para las centrales termoeléctricas cubanas, algunas con más de 40 años en funcionamiento.
Cuba ha acelerado su transformación hacia energía solar y puede instalar nuevos parques en apenas 45 días. Sin embargo, el bloqueo a las navieras dificulta que lleguen los componentes necesarios para esas instalaciones.




