Katie Zacharia, la nueva secretaria de prensa de Donald Trump, realizó su primer acto frente a los medios el martes con una conferencia que apenas superó los 15 minutos, según informó NBC News. El contraste fue evidente: su antecesora, Karoline Leavitt, solía extenderse alrededor de 45 minutos.
La brevedad no fue el único dato llamativo. Zacharia tomó la palabra solo tres corresponsales —de Breitbart, Fox News y Daily Mail— y dedicó más de la mitad del tiempo a leer declaraciones antes de responder consultas. Funcionarios consultados bajo anonimato describieron la actuación como torpe, rígida e incómoda.
Durante la conferencia, la portavoz tuvo un lapsus notable cuando confundió a su marido con "mi presidente". También se mostró visiblemente nerviosa, y cuando Fox News preguntó sobre el intercambio de inteligencia con Ucrania, respondió que tendría que dar respuesta más adelante.
La única noticia de peso que lanzó fue que la Administración le pidió la renuncia a Kimberly Guilfoyle, embajadora en Grecia, tras acusaciones de mala conducta. Un asesor de Trump reconoció a CNN que esa información "al menos desvió la atención de su actuación".
Algunos funcionarios de la Casa Blanca cuestionaron la decisión de acelerar su debut. "Debería haber pasado dos semanas practicando con simulacros de preguntas difíciles antes de subir allí", comentó un asesor. Otro funcionario se preguntó incrédulo: "¿Por qué la sacaron ahí tan rápido? Literalmente no había ninguna razón para exponerla en su segundo día, sin preparación".
Trump, sin embargo, fue benevolente. Tras la conferencia elogió a Zacharia ante los periodistas, diciendo que le pareció que "estuvo muy bien". El director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, también salió en su defensa y la describió como "una incorporación fabulosa y maravillosa al equipo".




