Un fuerte terremoto de magnitud 7,4 sacudió el oeste de Colombia el lunes, dejando un saldo de al menos 130 muertes y cerca de 570 heridos. El epicentro se registró en la zona del Chocó, pero los daños se extendieron a varios departamentos del país afectando ciudades tan alejadas como Bogotá.
El Gobierno colombiano declaró situación de "desastre nacional" para agilizar la movilización de recursos de emergencia. Según información oficial, el sismo dejó 1.575 viviendas dañadas y afectó infraestructura crítica: 18 centros de salud, 52 escuelas, 17 centros comunitarios y 18 vías, además de seis aeropuertos fuera de servicio.
El presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió hace apenas cuatro días, encabeza la respuesta de emergencia. "La prioridad es rescatar a todas las personas que se encuentran bajo escombros", expresó en su informe oficial.
El terremoto fue sentido en ciudades como Cali, Manizales y Pereira, donde se registraron daños graves en edificios. La capital, Bogotá, también sufrió evacuaciones generalizadas. El movimiento sísmico se propagó incluso hasta Ecuador, Panamá y la costa caribeña de Barranquilla.
En respuesta, la alcaldía de Bogotá habilitó seis centros de acopio para recibir ayuda destinada a las zonas más afectadas. En Cali y Antioquia se declaró alerta roja hospitalaria por la avalancha de heridos que llegan a los centros de salud.




