La soja argentina vuelve a cotizar en su nivel más alto desde hace tres años. Durante septiembre, el precio saltó un 12% y se negoció a $560.000 la tonelada en la plaza local, logrando resistir la caída que registran los mercados internacionales.
El impulso viene de la excelente demanda del sector agroindustrial exportador. El aceite de soja alcanzó los US$ 1.200 la tonelada —una cifra que no se veía desde el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania—, mientras que la harina escaló hasta US$ 416 por tonelada, su nivel más alto desde mayo de 2024.
Los volúmenes de exportación batieron récords: la harina de soja llegó a su punto máximo desde la campaña 2018/19, y el aceite marcó un nuevo histórico. En total, se comprometieron para procesar 21,78 millones de toneladas, un 5% más que el año pasado.
Pero hay un dato que preocupa a productores y comerciantes: el 57% de la cosecha 2025/26 ya se vendió, mientras que el 43% restante sigue en manos de los agricultores. Se trata de 21,38 millones de toneladas que representan una masa de divisas de US$ 10.905 millones a los precios vigentes —el valor récord para esta época del año—.
La comercialización avanza a un ritmo más lento que el año pasado. Aunque los precios son atractivos y las exportaciones fluyen, muchos productores parecen esperar mejores cotizaciones antes de desprenderse de sus granos.




