El ministro de Salud de La Rioja, Juan Carlos Vergara, confirmó que la provincia tiene entre 250 y 300 enfermeros trabajando sin estabilidad laboral en su sistema de salud, bajo la administración del gobernador Ricardo Quintela.
Según lo informado el 21 de octubre, el ministerio prepara un plan de incorporación a planta permanente, aunque está condicionado a la disponibilidad presupuestaria. Vergara señaló que este sector es ahora la prioridad, después de haber regularizado a otros profesionales de la salud.
La precariedad afecta a trabajadores que ingresaron durante 2020 y 2021 y continuaron en sus puestos después de la pandemia sin lograr formalizar su situación. Muchos tienen contratos de locación y están obligados al régimen de monotributo, con ingresos aproximados de $400.000 mensuales.
El secretario general del sindicato Ser Salud, Roberto Carrizo, había comunicado a fines de septiembre que los decretos de regularización estaban listos. Sin embargo, el panorama es más complejo: además de los 300 enfermeros, hay alrededor de 1.300 trabajadores precarizados en otras funciones sanitarias, incluyendo servicios generales, choferes y personal de emergencias.
La situación se suma a otra dificultad: la falta de especialistas en el interior provincial. Vergara reconoció gestiones en curso para incorporar profesionales a localidades como Chepes y Villa Castelli, aunque siguen pendientes trámites de documentación y habilitaciones.




