El Congreso en Buenos Aires muestra dos realidades muy distintas en este inicio de segundo semestre. En el Senado se acumula una avalancha de proyectos que genera congestión y retrasos, mientras que la Cámara de Diputados avanza lentamente en temas puntuales pero principalmente está a la espera de lo que baje desde la Cámara alta.
El oficialismo tiene una mejor relación de fuerzas en el Senado, por eso concentra allí el envío de iniciativas. Sin embargo, esa estrategia ha generado un embudo: demasiados proyectos compitiendo por tiempo legislativo y desacuerdos políticos que frenan el avance.
Entre los temas atascados en el Senado están la reforma electoral, la reducción de subsidios al gas en zonas frías y la ley sobre inviolabilidad de la propiedad privada. El Gobierno planea sesiones para intentar destrabar estos expedientes.
En Diputados, por ahora el proyecto más concreto es el anti barras presentado por Patricia Bullrich. Se espera que pronto llegue una iniciativa que modifica la ley de Inocencia Fiscal, marcada como prioridad por la Casa Rosada.
Otros proyectos que quedaron en el camino incluyen la ley de lobby o de gestión de intereses, que enfrentó resistencia de cámaras empresarias, y cambios al financiamiento universitario que la oposición rechazó.




