Estados Unidos atraviesa el brote de sarampión más grave de los últimos 35 años. En lo que va de 2026 ya se registran más de 2.300 casos, una cifra que supera la totalidad de contagios de 2025 y marca el nivel más alto desde 1991.
La situación es aún más alarmante si se considera que en los últimos 18 meses se han notificado más casos que en los 25 años previos combinados. Esto ocurre a pesar de que el sarampión fue declarado eliminado en el país en el año 2000.
El factor central: la vacunación en picada. Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el 93% de las personas infectadas no recibió la vacuna contra el sarampión. Los expertos coinciden en señalar que el resurgimiento es consecuencia directa de la caída sostenida en las tasas de cobertura vacunal infantil, una tendencia que se prolonga desde hace décadas.
Los niños son la población más afectada por los brotes, que ahora se reportan semanalmente. "Esto esencialmente es un fracaso de salud pública, y es evitable", advirtió el Dr. Andrew Racine, presidente de la Academia Estadounidense de Pediatría.
Las consecuencias van más allá del sarampión. Los especialistas alertan que las comunidades con baja cobertura vacunal se encuentran vulnerables no solo a esta enfermedad, sino también a otras prevenibles como la tos ferina, la meningitis y la varicela. "Vamos directos hacia una catástrofe", afirmó el Dr. Richard Besser, pediatra y presidente de la Fundación Robert Wood Johnson.




