Diego Santilli, jefe de Gabinete del Gobierno nacional, asumirá como representante del Estado en el Directorio de YPF con un poder especial: control sobre las decisiones estratégicas de la petrolera. Lo inusual es que decidió no cobrar por el cargo.
El funcionario ocupará la posición de director titular por la Clase A, la misma que le permite vetar decisiones clave, votar en la Asamblea de Accionistas y tener poder decisivo en procesos de fusión, reorganización o privatización de la empresa. Otros jefes de Gabinete antes que él ocuparon ese puesto, pero en esta ocasión Santilli renunció expresamente a la remuneración que corresponde.
La Clase A representa la acción de oro del Estado en YPF: una posición estratégica que resguarda los intereses nacionales en una compañía de mayoría estatal. El Directorio total cuenta con 11 directores titulares, 6 suplentes y 6 síndicos.
El anuncio coincidió con otro movimiento político: Santilli se reunió el mismo día con el gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, para delegar la gestión de cinco rutas nacionales a la provincia. La maniobra busca mantener diálogo entre Nación y provincias, después del rechazo que sufrió el Gobierno en el Senado con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.




