La provincia de Santa Cruz atraviesa un desequilibrio financiero que no podrá cerrarse en el corto plazo. El ministro de Economía local, Ezequiel Verbes, reconoció este lunes que la administración Vidal solicitó adherir a un programa de convergencia fiscal con horizonte de tres años para revertir el rojo en las cuentas provinciales.
Según informó Verbes, el pedido responde a las dificultades para cumplir con las reglas del régimen de responsabilidad fiscal. El funcionario atribuyó el desfasaje a gastos elevados en sueldos y asignaciones que no fueron acompañados por los recursos disponibles. Agregó que la provincia ha debido recurrir a opciones de financiamiento más cortas, costosas y con condiciones menos favorables.
Los números del desequilibrio ya eran preocupantes en mayo: el propio Verbes había informado ante la Legislatura un déficit de $60.000 millones correspondientes al primer cuatrimestre de 2026. En esa exposición, el ministro reconoció la necesidad de reducir la dependencia de asistencias nacionales y de buscar herramientas para mejorar las cuentas.
Santa Cruz también presentó en mayo un proyecto de crédito público por hasta US$600 millones: US$375 millones de financiamiento del CAF y US$225 millones mediante bonos en el mercado de capitales. La provincia justificó entonces que los fondos se destinarían a infraestructura, desarrollo y administración de pasivos en veinte localidades.
La admisión actual del ministro confirma lo que los números ya mostraban: Santa Cruz no puede equilibrar sus cuentas en un solo año y requiere de un plan de mediano plazo para salir del rojo.




