El vocero presidencial Adrián Ravier quedó en la mira nuevamente durante una conferencia de prensa en Buenos Aires, esta vez al admitir que no disponía de evidencia concreta sobre la supuesta campaña en contra de Argentina que había mencionado el presidente Javier Milei.
Cuando se le preguntó al respecto, Ravier reconoció que debería "evaluar las fuentes que vienen de redes" para sostener esa hipótesis. El funcionario se limitó a señalar que existe "un sentimiento, una animosidad contra los argentinos" vinculada al Mundial, pero sin poder respaldar la afirmación con argumentos específicos.
El episodio se suma a una serie de traspiés comunicacionales del portavoz. Durante la misma conferencia, Ravier enfrentó tensiones con los periodistas presentes y llegó a revelar detalles de intercambios privados con otros ministros. Además, limitó la rueda de prensa a una sola pregunta por periodista, lo que redujo significativamente el intercambio con la prensa acreditada.
Estas dificultades ocurren en un contexto donde el Gobierno reconoce internamente que existe una brecha entre sus acciones y la manera en que las comunica al público. Fuentes legislativas mencionaron que "no tuvieron buenos interlocutores" tras la media sanción de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, lo que obligó a replantear la estrategia de difusión de proyectos.
Desde Casa Rosada trabajan para ajustar la línea comunicacional, aunque persisten los obstáculos para lograrlo de manera efectiva.




