El boxeador puertorriqueño Prichard "Digget" Colón Meléndez falleció esta semana a los 33 años. Su muerte cierra una historia que marcó un punto de quiebre en la seguridad del boxeo profesional.
Colón había sufrido una lesión cerebral traumática durante un combate el 17 de octubre de 2015 contra el estadounidense Terrel Williams. Ese enfrentamiento fue crucial: no estaba originalmente programado, sino que reemplazaba una pelea cancelada de otro boxeador.
Durante el combate recibió múltiples golpes que derivaron en una hemorragia cerebral. Fue hospitalizado y entró en un largo proceso de recuperación que requirió cuidados permanentes. Aquella lesión puso fin a su carrera profesional cuando apenas tenía 23 años y estaba en plena proyección.
Su trayectoria antes del accidente mostraba todas las promesas. Debutó como profesional en 2012 con un récord que llegó a ser de 16 victorias y una derrota. En 2015, antes de la pelea fatídica, había derrotado por nocaut al experimentado Vivian Harris. Antes de profesionalizarse, el puertorriqueño había ganado la medalla de oro en el Campeonato Panamericano Juvenil en 2010.
Colón nació el 19 de septiembre de 1992 en Maitland, Florida, pero se mudó a Puerto Rico cuando tenía 10 años. Estudió Administración de Empresas en la Universidad del Sagrado Corazón de San Juan. Su apodo "Digget" hacía referencia a su contextura física y sus 1,83 metros de altura.
La historia de Colón reaviva el debate sobre los riesgos de las lesiones cerebrales en el boxeo profesional. Más de una década de secuelas neurológicas marcaron los últimos años de su vida, un recordatorio de las consecuencias que pueden derivar de un combate.




