La Corte Suprema de Justicia dejó firme la condena a perpetua contra Marcos Fernández, expolicía bonaerense, quien mató a balazos a dos agentes federales en octubre de 2016 en Isidro Casanova. La decisión cierra las últimas instancias judiciales que su defensa intentó agotar.
La muerte de Juan Carlos González y Carlos Andrés Oxance ocurrió el 20 de octubre de 2016, cuando ambos se cruzaron casualmente con Fernández en la puerta de una panadería. Los hechos preexistía una discusión de tránsito entre el acusado y los efectivos.
En el ataque, Fernández —quien estaba acompañado por su hijo de 17 años— abrió fuego sin previo aviso. Una cámara de seguridad del comercio registró todo: uno de los policías no portaba arma y el otro no tuvo tiempo de desenfundar. La defensa alegó defensa propia, pero las imágenes desarmaron esa versión.
El Tribunal Oral en lo Criminal de La Matanza condenó a Fernández en agosto de 2018 por homicidio calificado por alevosía, agravado por uso de arma de fuego. Dos años después, la Cámara de Casación rechazó la apelación. Luego vinieron otros intentos fallidos: la queja ante la Suprema Corte bonaerense en diciembre de 2023 fue desestimada, y finalmente los jueces Rosatti, Rosenkrantz y Lorenzetti rechazaron el último recurso presentado por la defensa.
La pena también incluye accesorias legales, costas procesales, condena por hurto simple y portación ilegal de arma de guerra. El hijo menor de edad fue juzgado en un proceso separado.




