El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, utilizó su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para justificar los bombardeos contra Irán y cuestionar a las delegaciones que se retiraron en protesta por la ofensiva en Gaza.
En su intervención, Netanyahu afirmó que de no haber atacado las instalaciones nucleares iraníes, "todos estaríamos muertos". Sostuvo además que la decisión de bombardear fue "una de las más fáciles" que ha tomado como primer ministro, a pesar de reconocer que resultó "muy difícil" de ejecutar.
Cuando el mandatario israelí subió al podio, varias delegaciones abandonaron el recinto. Netanyahu respondió con una provocación directa: "Si hay algún otro cobarde moral que aún no haya abandonado esta sala, por favor, hágalo ahora". Luego cuestionó a los manifestantes y representantes que se fueron, preguntando dónde estaban cuando Irán "masacró y mutiló a decenas de miles de civiles desarmados".
Netanyahu pronosticó que el régimen iraní caerá "solo cuestión de tiempo" por sus "mentiras, corrupción y crueldad", y aseguró que el pueblo iraní será libre algún día.
Como gesto simbólico, el primer ministro mostró un satélite Starlink durante su discurso. Explicó que los líderes de Teherán temen esa tecnología porque "permite a las personas acceder a la verdad y ejercer la libertad de pensamiento". Dijo que entregaría el dispositivo al presidente de la Asamblea para que lo hiciera llegar a la delegación iraní, que no asistió a su intervención.
Netanyahu también lanzó críticas contra otros actores internacionales. Acusó a países europeos de ceder ante "turbas antisemitas" tras anunciar sanciones a asentamientos israelíes en Cisjordania. Arremetió contra Qatar por gastar "miles de millones incalculables" en lo que llamó difusión de mentiras, y calificó al presidente turco Recep Tayyip Erdogan de "tirano" y "superdifusor de mentiras antisemitas".
El discurso ocurre en un contexto en el que Netanyahu afronta elecciones cruciales el próximo mes y responde también a críticas recientes del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, a quien acusó de apoyar a Hamás.




