La religiosa japonesa Kumiko Kosaka fue condenada a veinte años de prisión por abusos cometidos contra al menos siete niños con hipoacusia en el Instituto Próvolo de Mendoza. El Tribunal Penal Colegiado Número 2 confirmó esta pena tras las audiencias de los últimos días.
A pesar de que la sentencia aún no está firme, los jueces decidieron dejarla en libertad pero le prohibieron abandonar la provincia. La defensa sostuvo la inocencia de Kosaka apoyándose en el fallo de primera instancia que la había absuelto, pero ese veredicto fue revertido por la Corte Suprema mendocina.
El fiscal Alejandro Iturbide y los abogados de las víctimas habían solicitado 22 años de cárcel e inhabilitación de diez años para trabajar en instituciones educativas con menores. Kosaka, quien actualmente tiene 51 años, fue hallada culpable de cuatro episodios de abuso sexual simple y uno agravado, además de ser considerada partícipe de otros tres abusos cometidos por el cura Horacio Corbacho, condenado a 45 años.
El caso ahora pasará a la Corte Suprema de Justicia de la Nación para su resolución final. El Instituto Próvolo, institución religiosa dedicada a la educación de niños con discapacidad auditiva, funcionó en varias ciudades del mundo, incluyendo la sede de Luján de Cuyo en Mendoza.




