Pasados tres años desde que Javier Milei asumió la presidencia, los números de la economía argentina muestran un panorama mixto. Mientras algunos indicadores mejoraron significativamente, otros aún representan un desafío pendiente.
La inflación: el logro principal
Cuando Milei llegó al gobierno en diciembre de 2023, la inflación mensual alcanzaba el 25,5% y la interanual rondaba el 211,4%. En julio de 2026, esos guarismos cayeron drásticamente: el IPC registró 2,1% mensual y 33,8% interanual. Para agosto, los analistas estiman una inflación entre 1,4% y 2%. Este fue el objetivo central de la campaña y donde el Gobierno obtiene su principal credencial económica.
Dólar y acceso al mercado financiero
El dólar oficial pasó de $390 a $1.529 en estos 1.000 días, reflejando la devaluación inicial y las presiones posteriores. El Gobierno eliminó el cepo para personas y redujo restricciones cambiarias, aunque las empresas aún enfrentan limitaciones. El riesgo país bajó de 1.923 puntos básicos a 491, señal de mayor confianza internacional.
Empleo y pobreza: las sombras persistentes
La tasa de desempleo subió de 5,7% a 7,8% en estos tres años. La pobreza descendió de 41,7% a 28,2%, pero esa cifra sigue siendo elevada y la metodología de medición es cuestionada por especialistas. La indigencia se redujo de 11,9% a 6,3%.
Una economía fragmentada
El EMAE (indicador de actividad económica) muestra crecimiento interanual de 2,7% en junio de 2026, comparado con una caída de 4,5% en diciembre de 2023. Sin embargo, sectores como la industria y la construcción siguen por debajo de los niveles de 2023. Los analistas describen una economía en forma de "K": hay sectores que avanzan mientras otros aún buscan recuperarse.




