El presidente argentino Javier Milei viajó a San Pablo para recibir una condecoración estatal, pero terminó generando un conflicto diplomático abierto con su par brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
Acompañado por su hermana Karina Milei y el canciller Pablo Quirno, el mandatario fue recibido por el gobernador Tarcísio Gomes de Freitas y recibió la Orden de Ipiranga, la máxima distinción que otorga el Estado de San Pablo. Sin embargo, el acto institucional cambió de tono cuando Milei se dirigió a la Convención Nacional del Partido Liberal.
Ante esa audiencia, Milei respaldaró explícitamente la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, y caracterizó a Brasil como un país enfrentado al "riesgo Lula", equiparando el gobierno del presidente brasileño con una amenaza económica para los inversores.
En su discurso, el mandatario argentino comparó la situación brasileña con la argentina, afirmando que el socialismo lleva al totalitarismo y genera crisis económicas deliberadas. Trasladó esa crítica al contexto de Brasil, advirtiendo que Lula representa un factor de inestabilidad para el mercado accionario brasileño.
Milei convocó al electorado brasileño a "no dejarse robar el futuro" y presentó su visita como parte de una cruzada regional para advertir a otros países sobre los riesgos del socialismo, tomando la experiencia argentina como ejemplo negativo.
El episodio refleja una nueva zona de tensión en la relación entre gobiernos de la región, con intervención directa de Milei en la política doméstica brasileña en vísperas de definiciones electorales.




