El presidente Javier Milei continúa confrontando públicamente con Luiz Inácio Lula da Silva en vísperas de las elecciones brasileñas del 4 de octubre. Sin embargo, detrás de la retórica oficial de apoyo a Flavio Bolsonaro se esconde una preocupación diferente en la Casa Rosada.
Dentro del círculo libertario, funcionarios reconocieron a medios que el triunfo de Bolsonaro podría complicar el objetivo de posicionar a Argentina como puente privilegiado con la administración Trump en el continente. La consolidación de otro actor ideológicamente alineado de peso regional amenazaría el liderazgo que Milei intenta ejercer sobre la derecha latinoamericana.
Aunque el Gobierno expresa públicamente su respaldo al candidato carioca, la tensión es real. Una encuesta de Quaest reveló que la intervención de Milei tuvo efecto contraproducente: el 34% de los consultados brasileños dijo que las declaraciones del mandatario argentino los acercó más a Lula, mientras que el 27% reafirmó su voto a Bolsonaro.
La disputa entre Milei y Lula se ha intensificado en las últimas semanas, escalando incluso al plano diplomático. El conflicto derivó en el retiro del embajador de Brasil, Julio Bitelli, de Buenos Aires. A pesar de ello, el presidente argentino no muestra intenciones de moderar sus críticas contra el modelo brasileño.




