El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva habló directamente con Donald Trump en una conversación que duró una hora y veinte minutos. Según el comunicado oficial, el diálogo fue cordial y centrado en resolver la disputa comercial que afecta a Brasil.
En la llamada, Lula defendió los productos brasileños frente a los aranceles estadounidenses. Rechazó las justificaciones que Estados Unidos había usado para aplicar esas medidas: deforestación, acuerdos preferenciales, propiedad intelectual y otras. Para el gobierno brasileño, todas esas acusaciones carecen de fundamento.
Los aranceles actualmente vigentes son del 25% específicamente para Brasil y del 12,5% para otros países. El impacto afecta tanto a la economía brasileña como a la estadounidense, argumentó Lula, quien pidió que ambas naciones permanezcan en la mesa de negociaciones.
Trump respondió de manera receptiva. Acordó que es importante mantener los lazos comerciales sólidos entre los países y propuso que los equipos técnicos de ambos gobiernos se reúnan lo antes posible para buscar soluciones.
Desde el inicio de estas medidas, Brasil ha denunciado que tienen un trasfondo político. El gobierno considera que opositores locales, como los hermanos Bolsonaro, intentaron influir en la decisión estadounidense para presionar al gobierno de Lula.




