El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva descartó una escalada comercial con Estados Unidos y planteó enfrentar los nuevos aranceles con una estrategia basada en la información y el debate público, no en represalias inmediatas.
Durante un acto en Río de Janeiro, Lula criticó los gravámenes del 25 por ciento que Washington acaba de imponer sobre importaciones brasileñas, alegando prácticas comerciales desleales. El mandatario sostuvo que prefiere una "guerra de la narrativa, es la guerra de la verdad" frente a lo que considera medidas unilaterales de la administración Trump.
Brasil mantiene abierta la puerta al diálogo, aunque el Gobierno ya evalúa opciones legales. Entre ellas, estudia activar la Ley de Reciprocidad Comercial y presentar reclamos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) si no hay avances en negociaciones bilaterales.
Lula reafirmó que su país no renunciará a la soberanía ni cederá ante presiones externas, pero rechazó la idea de una confrontación directa. "Brasil no tiene ningún interés de hacer la guerra. Aquí somos gente de paz", expresó.
La tensión comercial refleja el deterioro de las relaciones entre ambas potencias en los últimos meses, con Washington argumentando falta de progreso en las negociaciones con Brasilia.




