Italia reintrodujo controles de seguridad en puertos y aeropuertos con España como respuesta a la afluencia masiva de migrantes que ingresaron al enclave español de Ceuta desde Marruecos en las últimas semanas.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, presentó la medida como extraordinaria y destinada a proteger la seguridad del país. Aclaró que será temporal y se aplicará solo mientras sea necesario, con especial cuidado en no afectar el movimiento turístico de verano.
Aunque Italia no comparte frontera terrestre con España, los nuevos controles alcanzarán a viajeros que se desplacen por aire o mar entre ambos países. Las autoridades italianas precisaron que los controles serán aleatorios y se dirigirán principalmente a ciudadanos no comunitarios, mientras que los españoles y otros europeos podrán entrar como hasta ahora sin trámites adicionales.
La decisión fue adoptada por el ministro del Interior, Matteo Piantedosi, tras una reunión del Comité de Análisis sobre Inmigración y Seguridad de Fronteras. Italia también coordinó con Francia el refuerzo de controles en su frontera terrestre compartida.
La medida provocó tensión diplomática: el gobierno español la rechazó de inmediato. El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, condenó la decisión y convocó al embajador italiano para pedir explicaciones. El presidente español, Pedro Sánchez, respaldó esa postura en redes sociales y señaló que Italia recibe el doble de entradas irregulares que España, según datos de la agencia fronteriza Frontex.
Mientras tanto, el Ministerio del Interior español informó que prácticamente todos los migrantes que llegaron a Ceuta durante esta crisis —unas 48.300 personas de las 50.000 estimadas— ya han retornado a Marruecos.




